La digitalización que promueve Europa es una oportunidad para ti

Digitalización y sostenibilidad. Resumiendo mucho, esas van a ser las dos palancas que va a usar Europa y España para salir de la crisis ocasionada por la Covid-19. Y el sector tecnológico y los partners tienen que estar atentos. Hay mucho dinero sobre la mesa para proyectos que en los próximos años ayuden a las empresas y a la administración pública de este país a dar el salto definitivo a lo digital. Y ya se van conociendo detalles. A finales de julio el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presentó el plan España Digital 2025, que incluye cerca de 50 medidas agrupadas en 10 ejes estratégicos para los próximos cinco años.

España Digital 2025 movilizará hasta el año 2022 un importe de 70.000 millones de euros dirigidos a reformas estructurales y que provendrán tanto de inversores públicos como privados. Sin embargo, en los tres años siguientes, el importe total de la inversión seguirá subiendo, hasta situarse en 140.000 millones de euros para el próximo lustro

Conectividad universal y 5G

La agenda del plan para digitalizar el país y la economía consta de cerca de 50 medidas que se agrupan por áreas. Por un lado está la conectividad digital. El objetivo es garantizar una conectividad digital adecuada para toda la población, promoviendo la desaparición de la brecha digital entre zonas rurales y urbanas, con el objetivo de que el cien por cien de la población tenga cobertura de 100 Mbps en 2025. España también quiere seguir liderando el despliegue de la tecnología 5G en Europa e incentivar su contribución al aumento de la productividad económica, al progreso social y a la vertebración territorial. El plan se fija como objetivo que en 2025 el cien por cien del espectro radioeléctrico esté preparado para el 5G.

Asimismo, será una prioridad reforzar las competencias digitales de los trabajadores y del conjunto de la ciudadanía, uno de los puntos débiles de España en muchos estudios internacionales. Se pondrá especial énfasis en las necesidades del mercado laboral y en cerrar la brecha digital en la educación. El objetivo es que en 2025 el 80% de las personas tengan competencias digitales básicas y que la mitad de ellas sean mujeres.

50% de los servicios públicos, disponibles a través de apps

También está en el horizonte de 2025 el reforzamiento de la capacidad española en ciberseguridad. Se busca disponer de 20.000 especialistas en ciberseguridad, inteligencia artificial y datos en 2025 gracias, entre otros aspectos, a la ayuda del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE). En el ámbito de la administración pública, los planes pasan por impulsar la digitalización de las de departamentos como Empleo, Justicia o Políticas Sociales, mediante la actualización de las infraestructuras tecnológicas.

En 2025, el 50% de los servicios públicos estarán disponibles a través de app móvil y se simplificará y personalizará la relación de la ciudadanía y las empresas con las administraciones. También está sobre la mesa la aceleración de la digitalización de las empresas, con especial atención a las micropymes y a las startups. Se fija como meta que al menos el 25% del volumen de negocio de las pymes provenga en 2025 del comercio electrónico, otra de las asignaturas pendientes del tejido productivo de este país.

Por una economía del dato

También los planes gubernamentales contemplan una reducción del 10% de las emisiones de CO2 por efecto de la digitalización de la economía. En este sentido, el objetivo es transformar sectores estratégicos como el agroalimentario, la movilidad, la salud, el turismo, el comercio o la energía, entre otros. La transición a una economía del dato también está entre las metas de España Digital 25. Se trata de garantizar la seguridad y privacidad, y aprovechar las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial con el objetivo de que, al menos, el 25% de empresas usen IA y big data dentro de cinco años.

Esta vez es diferente

Las salidas a otras crisis siempre pasaban por poner montañas de dinero público para construir puentes y carreteras, tirar kilómetros de líneas ferroviarias o modernizar aeropuertos. Pero esta vez es diferente. Una economía del siglo XXI exige poner el foco en lo que no se ve, pero que va a marcar decisivamente la competitividad futura. Hablamos del uso de los datos, de software, de inteligencia artificial, de reciclaje de residuos, de formación de los trabajadores... Tendremos que cambiar el hardware cementero de la gran obra pública, que tantas ayudas recibió en los 90 en forma de fondos de cohesión, por el software del conocimiento y las TI, básicamente. Y en este escenario el canal tecnológico tiene mucho que ganar. Conviene estar atentos porque dinero va a haber si este país es capaz de presentar a Bruselas proyectos seductores en los que invertir.  

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