Los errores más habituales en las migraciones a la nube

La crisis del coronavirus ha espoleado las inversiones de las empresas en servicios en la nube. De hecho, son muchas las compañías que en los últimos meses se han planteado seriamente la migración al cloud. Es la forma que tienen de hacer frente a un entorno económico de gran incertidumbre. También mirar a la nube les sirve a las empresas para garantizar y dimensionar sus operaciones en un momento de boom del teletrabajo y descentralización de las plantillas.

Según IDC, en 2022 el 40% del gasto mundial de TI estará relacionado con la nube. Y esta cifra se elevará al 80% a la altura de 2028. En el ámbito español, el mercado cloud crecerá en los próximos años a un ritmo medio del 20%.

Sin embargo, esta migración a la nube de las compañías debe hacerse con cuidado y con mucha previsión. De otra manera, pueden dispararse los costes, la infraestructura básica de las compañías puede quedar a merced de ataques informáticos o las compañías pueden acabar lastrados por un “Frankenstein” tecnológico muy heterogéneo y difícil de gestionar.

En este post proponemos algunos puntos a considerar para hacer la migración a la nube de la manera más efectiva posible:

-Lanzarse a la nube a la ligera y sin una estrategia clara. Es uno de los errores habituales. Sin una definición previa de un plan de migración, no conviene llevar a cabo una operación de este estilo. El resultado puede ser un ecosistema imposible de manejar a nivel operativo y financiero. Hay que definir bien qué procesos se llevan a la nube y luego conocer bien la oferta de los distintos proveedores cloud para optar por las mejores infraestructuras y servicios, y al mejor precio.

-Avanzar sin control. Conviene no llevar a la nube todo a la vez. Lo más recomendable es ir poco a poco, empezando por la migración de pequeños servicios y la valoración en cada momento de los resultados. Y cuando veamos que esto funciona, entonces sí podremos plantearnos migraciones más ambiciosas de las aplicaciones cruciales de negocio, por ejemplo.

 Lo más recomendable es ir poco a poco, empezando por la migración de pequeños servicios y la valoración en cada momento de los resultados

-Ir a la nube y olvidarse. La migración a la nube requiere un seguimiento y mantenimiento de las aplicaciones y los servicios desplegadas. Como en el mundo tradicional on-premise, la tecnología en el cloud también va cambiando. Conviene tenerlo en cuenta.

-Copiar aplicaciones en lugar de transformarlas. Ir a la nube no significa mover las aplicaciones a máquinas virtuales. Es más recomendable sustituir esas aplicaciones por software o plataformas como servicio (SaaS o PaaS) siempre que sea posible.  

-No comprobar el rendimiento de las aplicaciones en la nube. Cuando las empresas migran al entorno de la nube se olvidan de realizar una supervisión del rendimiento de las aplicaciones o la cantidad de recursos que ocupan. Es necesario que ajustemos las aplicaciones para garantizar que se ejecutan de manera óptima en la nube.

Las políticas de seguridad cloud tienen más que ver con la protección de identidades y la gestión de autenticaciones

-Aplicar un enfoque de seguridad clásico, y no cloud. Muchas compañías van entrando en la nube, pero siguen aplicando el esquema clásico de seguridad perimetral que les ha valido para defender su centro de datos tradicional. Sin embargo, las políticas de seguridad cloud tienen más que ver con la protección de identidades y la gestión de autenticaciones. Y también con la restricción de conexiones. El enfoque de seguridad cambia.

Máquinas en un centro de datos
Máquinas en un centro de datos

-Ir a la nube sin un partner experto. El cloud parece sencillo. Da la impresión de que se trata simplemente de un “plug & play”. Por eso, muchas veces distintos departamentos y personal de las compañías contratan suscripciones innecesarias o inadecuadas, y de forma descontrolada, con el coste añadido y el problema de gestión que eso genera. Las nubes públicas de los principales proveedores hoy ofrecen cientos de servicios que conviene conocer. Y para eso, nada mejor que contar con un partner que ayude a elegir y gestionar.   

-Ir a la nube sin contar con la plantilla. Si no se implica a todo el personal y se adapta su forma de trabajo, el proceso de ir al cloud está condenado al fracaso. Al fin y el cabo, se trata de que los trabajadores ganen eficiencia, y si ellos no están por la labor de adoptar y conocer bien las aplicaciones que ahora tienen disponibles en un modelo de suscripción o pago por uso, la empresa está tirando el dinero y causando frustración.

Recuerda que tu mayorista de confianza para migrar a la nube es Tech Data. Para más información, puedes contactar con el 902 934 940 o con  software@techdata.es

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