Las ventajas de los escritorios virtuales

Fuente: Jeremy Bowen, Creative Commons.
Fuente: Jeremy Bowen, Creative Commons.

Los escritorios virtuales son sistemas informáticos que no se ejecutan directamente en la máquina con la que accede el usuario, sino en un servidor remoto, muchas veces en la nube. Para comunicar el equipo del usuario (un PC, por ejemplo) con la nube o con el centro de datos, este tiene instalado un software cliente que le permite acceder a la capacidad de computación, almacenamiento de datos o aplicaciones que necesite en cada momento. En realidad, los escritorios virtuales son imágenes de un sistema operativo y unas apps que se ejecutan muy lejos de la ubicación donde el usuario les saca partido. Es el poder de la virtualización.

Existen dostipos principales de escritorios virtuales: VDI y DaaS. El primer tipo esel virtual desktop infrastructure, y se refiere a la tecnología que permite a las organizaciones ejecutar los escritorios en máquinas virtuales instaladas en servidores onpremise o externas. Mientras tanto, el llamado desktop-as-a-service (DaaS) ofrece lo mismo, pero en este caso el proveedor que da los recursos y crea las imágenes en el equipo del cliente es una compañía cloud.

Los escritorios virtuales llevan entre nosotros muchos años, pero desde la eclosión del teletrabajo por culpa de la pandemia de la Covid-19, su demanda por parte de las empresas se ha multiplicado. Al fin y al cabo, es una tecnología que permite descentralizar parques informáticos de una forma rápida, segura y eficiente. Sólo se necesitan minutos para desplegar un escritorio virtual con todas sus aplicaciones.

Los beneficios

Más movilidad. Cualquier empleado remoto puede acceder a sus herramientas de trabajo en cualquier momento y desde cualquier dispositivo. Los escritorios virtuales acaban con los excesivos costes y las limitaciones de movilidad del PC de oficina de toda la vida, que ahora no tiene por qué ser un equipo potente, puesto que la capacidad de proceso reside en el centro de datos, y no en el cliente.

Menos recursos para la gestión TI. Los escritorios virtuales se suelen gestionar de forma centralizada, lo que elimina para los equipos de TI el farragoso trabajo de tener que ir actualizando e instalando aplicaciones máquina por máquina. Y también elimina la administración del inventario de hardware o de los parches de seguridad.

Adiós a las pérdidas de información. Esta gestión centralizada de los escritorios hace que desaparezcan las pérdidas de información cuando un equipo sufre un percance. Todo se administra desde una consola central que siempre va a tener la última versión de cualquier documento.

Compatibilidad de aplicaciones. Asimismo, los escritorios virtuales también eliminan problemas de compatibilidad de aplicaciones. Si hay software que no funcione con tal o cual sistema operativo, rápidamente se pueden crear escritorios virtuales que solucionen ese problema.

Adaptación a la demanda de trabajo. Una infraestructura de escritorios virtuales también permite mantener los sistemas en momentos de alta demanda o de picos de trabajo. Una solución de este tipo puede asignar a determinada máquina más capacidad de proceso o de almacenamiento si es necesario. Y también permite desplegar nuevos puestos de trabajo si las circunstancias así lo exigen.

Respuesta a la dispersión. Los escritorios virtuales son una solución ideal para compañías con muchas sucursales y oficinas remotas. Y también para momentos de incertidumbre como los que se viven con la Covid-19, una etapa en la que las plantillas se han dispersado, pero siguen necesitando toda la capacidad de computación y de software de la que disponían cuando estaban en modo presencial.

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