El partner debe erigirse como el gran orquestador del multicloud

En 2020, la pandemia y la necesidad de conectar a millones de empleados desde sus casas llevó a una explosión de la contratación de servicios cloud por parte de las empresas. Según IDC, el mercado de cloud pública creció en facturación un 24% durante el pasado año en todo el mundo, hasta totalizar 312.000 millones de dólares.

En España, la tónica es similar y tendrá continuidad este año también. IDC ha calculado que el gasto de las compañías de este país en servicios de nube pública alcanzará los 2.050 millones de euros en 2021, lo que supondrá crecimientos por encima del 20% en las contrataciones de sectores como el retail, la industria y las infraestructuras. Prácticamente, la mitad de las empresas, según esta firma de estudios de mercado, están ya utilizando la nube para optimizar sus operaciones.

Además, las empresas no están dependiendo de un solo proveedor, sino que están recurriendo a varios, en función de las cargas de trabajo, del software y las de las infraestructuras que requieren en cada momento. El multicloud es un fenómeno que se da entre las grandes empresas, pero también en las más pequeñas. Se calcula que las empresas locales gestionan de media casi tres proveedores cloud (2,8 concretamente). Y un 45% de las misma incluso pasan de esta cifra. Sectores como la tecnología, los medios de comunicación y las telecomunicaciones son los más proclives al multicloud.

El multicloud es un fenómeno que se da entre las grandes empresas, pero también en las más pequeñas. Se calcula que las empresas de este país gestionan, de media, casi tres proveedores cloud

Los retos de gestión que plantea el multicloud

Pero a las compañías les surgen retos de gestión a la hora de lidiar con estos entornos heterogéneos donde el correo y la ofimática pueden estar en Azure, las bases de datos en AWS y el software de gestión en IBM Public Cloud, por ejemplo. Uno de los retos está en la interoperabilidad, para que el cliente se pueda mover fácilmente de una nube a otra. Otra dificultad estriba en facilitar a las compañías que contratan varias nubes el repartir cargas entre ellas y combatir así el vendor locking. Y un tercer punto de interés importante está en la gestión de los costes de esos servicios que están repartidos y que en algunos casos incluso se pueden solapar y dar lugar a que el cliente pague dos veces, o a que mantenga servicios infrautilizados sin darse cuenta.  

Por eso, los expertos aseguran que en este escenario será clave contar con una figura que ayude a los clientes a orquestar todos estos servicios. Y es otra vez el partner de tecnología el primer aspirante a llevar a cabo la orquestación que los entornos multicloud demandan. Se trata de poner orden e integrar servicios, y de facilitar su gestión a las compañías desde una única consola o al menos desde un puesto de mando transparente. Al fin y al cabo, en los departamentos TI cada vez hay más dispositivos y aplicaciones que controlar, y menos recursos para ello. Y el partner de tecnología se erige como el aliado perfecto para aliviar estas carencias de tiempo y conocimiento.

Hay tarea, además, para mucho tiempo, porque siempre van surgir servicios nuevos que incorporar en esos entornos multicloud, al tiempo que otros se reducen o se dan de baja. Los partners también tendrán que desarrollar o implantar plataformas de interconexión entre los hiperescalares. El trabajo, pues, de desarrollo de software y de consultoría en este campo es ingente.

En los departamentos TI cada vez hay más dispositivos y aplicaciones que controlar, y menos recursos para ello. Y el partner de tecnología se erige como el aliado perfecto para aliviar estas carencias de tiempo y conocimiento

El delicado asunto de la seguridad

Otro asunto a abordar por los partners es la seguridad de estos entornos multicloud. La multiplicación de aplicaciones y de nubes también pueden suponer una multiplicación de las amenazas. Además, hay que recordar que los hiperescalares no ofrecen una seguridad y un respaldo por defecto de la información que procesan o manejan. Y que será el cliente el que finalmente se deba hacer cargo de poner a buen recaudo los datos corporativos, con políticas estrictas de backup, sobre todo para la información más sensible y protegida legalmente por GDPR y otras normativas.

En definitiva, los partners también tendrán que ayudar a los clientes a hacer que las aplicaciones que ahora corren en una o varios nubes lo hagan con las garantías con que antes lo hacían en entornos on-premise. De hecho, según IDC, la falta de seguridad es el gran obstáculo que impide a muchas empresas adoptar el multicloud.

En resumen, el boom de la nube pública es innegable en España y en el mundo, sobre todo a raíz de la Covid-19. Y en muchas empresas ya se ha impuesto o se impondrá un escenario variado donde se mezclarán los servicios de varios proveedores. Y en esa mayoría de clientes el concurso del canal de distribución (integradores, consultoras, proveedores de servicios gestionados…) será fundamental. La oportunidad es inmensa. Ahora hay que prepararse para dar sentido a este enorme mestizaje tecnológico.

 

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