La nube pública también se prepara para el cambio climático

Centro de datos de Microsoft.
Centro de datos de Microsoft.

Según datos de Accenture, el cloud reduce la huella de carbono de las empresas. Las empresas que migran sus aplicaciones a la nube pueden llegar a reducir su consumo de energía hasta un 65%, y sus emisiones de carbono pueden bajar aún más: hasta un 84%. Otros cálculos apuntan a que las migraciones a la nube pública pueden reducir las emisiones de CO2 en 59 millones de toneladas anuales, lo que supone retirar 22 millones de coches de la circulación, casi los que hay en España dados de alta. 

El desprenderse de centros de datos y servidores propios para hacer la computación en equipamiento de terceros evidentemente tiene efectos beneficiosos en la hoja de méritos medioambientales de cualquier compañía. De esta forma, las empresas, además de beneficiarse de la flexibilidad y pagos recurrentes de la nube, rebajan su factura eléctrica y pueden presumir de tener un impacto en el entorno más reducido, lo que cada vez pesa más en la imagen que transmiten a los clientes, que por su parte empiezan a valorar el factor verde seriamente cuando contratan un servicio.

Pero el escrutinio medioambiental en el caso de la cloud pública fijará su atención en los grandes proveedores de servicios, los llamados hiperescalares, que concentran las tareas de computación de millones empresas en centros de datos del tamaño de varios campos de fútbol y que, para su funcionamiento, requieren un consumo muy alto de energía.

Las migraciones a la nube pública pueden reducir las emisiones de CO2 en 59 millones de toneladas anuales, lo que supone retirar 22 millones de coches de la circulación

En estas grandes instalaciones, el sector tecnológico se jugará la baza de la sostenibilidad y su prestigio verde en los próximos años. Y por eso, gigantes como Microsoft, Amazon Web Services, Google o IBM ya han empezado a mover ficha para minimizar la huella de carbono que dejan. O para incluso revertir totalmente la tendencia y convertirse “negativos en carbono”, es decir, ser capaces de retirar de la atmósfera por diferentes vías más CO2 del que emiten.  

Amazon Web Services

Amazon Web Services (AWS) asegura que en 2018 ya fue capaz de superar la cota del 50% de su consumo procedente de energías renovables. Y ahora ha llegado al compromiso de ir a un cien por cien en 2025. La compañía de Jeff Bezos está abriendo parques solares y eólicos en todo el planeta. Ya cuenta con más de 200 proyectos de este tipo. En España, a finales de 2020 puso en marcha una planta solar en Alcalá de Guadaira (Sevilla) y hace unos meses abrió otra en Zaragoza. Ambas darán energía a los tres centros de datos que AWS construye en las inmediaciones de la capital del Ebro. A nivel más general, el objetivo de la multinacional es alcanzar la neutralidad (cero emisiones netas) para 2040.

Parque de paneles solares de AWS.
Parque de paneles solares de AWS.

 

Google

Google, por su parte, se ha marcado el reto de consumir solo energía limpia en sus centros de datos en el año 2030. El CPD de Google en Bélgica, por ejemplo, fue el primero en empezar a funcionar sin refrigeración y gracias a un sistema de enfriamiento por evaporación que se sirve de aguas grises o residuales procedentes de un canal cercano. En los centros de datos de buscador también están adoptando medidas de economía circular para dar una segunda vida a piezas de hardware o a servidores enteros.

IBM

Este año, IBM dio a conocer su hoja de ruta en materia de sostenibilidad. Hasta 21 compromisos con el objetivo de alcanzar las cero emisiones de gases de efecto invernadero en 2030. Para no caer en el indeseable greenwashing como estrategia de marketing, IBM ha establecido además objetivos a corto plazo para ser transparente en cuanto a la forma de calcular e informar sobre el uso de la energía renovable. Para 2025, pretende reducir un 65% los gases de efecto invernadero con respecto a 2010, y para ese mismo año se ha propuesto que el 75% de la electricidad que consume en todo el mundo provenga de fuentes renovables, y el 90% en 2030. Cabe destacar también la iniciativa ‘El futuro del clima’, creada por IBM Research para acelerar el descubrimiento de soluciones que hagan frente a los impactos de un clima cambiante.

Microsoft

Microsoft ha anunciado objetivos ambiciosos en términos de descarbonización. La compañía que dirige Satya Nadella es una de las que se ha marcado el objetivo de ser “negativa en carbono” al final de esta década. Y para 2050 pretende compensar todas sus emisiones nada menos que desde su fundación en 1975. Microsoft también está promoviendo la economía circular en sus centros de datos. En los  “centros circulares”, como los ha denominado, la idea es reutilizar servidores y componentes hasta en un 90% en 2025.

Microsoft también ha establecido un fondo de innovación dotado con 1.000 millones de dólares de presupuesto para desarrollar tecnologías que ayuden a aplacar el calentamiento planetario. La sombra de Bill Gates, muy preocupado últimamente por la sostenibilidad y el futuro de la Tierra, es alargada.

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