La sostenibilidad, el argumento definitivo para vender cloud

Ciudadanos, empresas e instituciones cada vez son más conscientes de la necesidad de cambiar hábitos y romper inercias para reducir el consumo energético, sobre todo el que está basado en combustibles fósiles, que son los grandes culpables de la emisión de CO2 a la atmósfera y por lo tanto del calentamiento global.

Y las tecnologías de la información van a ser otro de los escenarios donde se dirima esa lucha por garantizar la estabilidad climática. El sector TI está lejos de ser uno de los que más contamina, pero sus emisiones a la atmósfera no son un asunto menor. Se calcula que esta industria, en la que se incluyen los grandes centros de datos, emite el 2% del CO2 mundial, el equivalente al que emite toda la industria aeronáutica del planeta.

Asimismo, se sabe que los centros de datos consumen entre el 1% y el 2% de la electricidad mundial, y que algo tan cotidiano como ver una serie de Netflix durante 30 minutos producto las mismas emisiones contaminantes que conducir un coche ocho kilómetros. O que un solo email con un documento adjunto de un MB emite 19 gramos de CO2, lo mismo que dejar encendida una bombilla una hora entera.

Cada vez más, los clientes de las empresas informáticas están suscribiendo planes de reducción de emisiones y de sostenibilidad. Y por eso en estos momentos migrar a la nube puede ser la mejor opción para reducir de un plumazo su huella de carbono y mejorar de paso la imagen que transmiten a potenciales compradores y a la sociedad en general.

La conciencia medioambiental bien justifica la migración a la nube. Es un argumento que deben esgrimir los partners de tecnología, y que deben añadir a los habituales que tienen que ver con los ahorros de costes, la flexibilidad que supone contar con un servicio solo cuándo se lo necesita o la rapidez que aporta la nube para lanzar nuevos servicios y aplicaciones, frente al tradicional esquema onpremise.  

Los datos son contundentes. El cloud reduce la huella de carbono de las empresas. Las compañías que migran sus aplicaciones a la nube pueden llegar a reducir su consumo de energía hasta un 65%, y sus emisiones de carbono pueden bajar aún más: hasta un 84%. Las migraciones al cloud público pueden reducir las emisiones de CO2 en 59 millones de toneladas anuales, lo que equivale a retirar 22 millones de coches de la circulación, que es aproximadamente el parque móvil de España. 

Además, el desviar cargas de trabajo a los grandes centros de datos de compañías como Amazon Web Services, Google, IBM o Microsoft, también permite a las compañías deshacerse de mucho hardware, y olvidarse de las labores de mantenimiento y reciclado de las piezas que lo componen.

Por otra parte, la nube permite gestionar de forma remota y centralizada todas las oficinas o centros de trabajo dispersos geográficamente. Eso facilita que las compañías puedan reducir los desplazamientos de sus directivos e informáticos, y por lo tanto los recursos vinculados al transporte. Y también fomenta la adopción del teletrabajo, lo que no sólo ayuda a los empleados a conciliar, sino que les ahorra trayectos en coche y por lo tanto la emisión de CO2 en unos centros urbanos ya bastante degradados en términos medioambientales.

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