Microsoft avanza con éxito en su apuesta por la sostenibilidad

Desde 2010, el número de usuarios de Internet en todo el mundo se ha duplicado, y se espera que para 2022 el tráfico global se incremente a razón de 4,2 zettabytes por año, al tiempo que las conexiones móviles y de IoT se multiplican. Estas tendencias reflejan una digitalización exponencial que se cimenta en la nube y se traduce en una creciente demanda de centros de datos. Como consecuencia, la industria cloud se enfrenta a un importante desafío: seguir escalando la capacidad de computación –factor clave para avanzar hacia un modelo de economía digital–, a la vez que se reducen las emisiones de carbono para preservar el planeta. 

Microsoft está evolucionando en esta línea. Hoy, la migración a Azure ofrece una solución más sostenible, que es hasta un 98% más eficiente en cuanto a emisiones de carbono y hasta un 93% en términos de consumo energético que los centros de datos tradicionales. No en vano, planea obtener la acreditación Certificación LEED (Liderazgo en Energía y Medioambiente) Gold para todos sus centros de datos, de modo que avale la eficiencia en energía y recursos de todos sus edificios. Por ahora, su región de centros de datos de Arizona, inaugurada en junio, ya cuenta con esta certificación. 

Sin embargo, el compromiso de Microsoft va más allá: es ser negativo en emisiones de carbono para 2030 y, para 2050, eliminar del medioambiente todo el carbono que la compañía ha emitido directamente o por consumo eléctrico desde su fundación en 1975. De momento, la compañía redujo un 17% por ciento sus emisiones de carbono en 2021 y avanza hacia un horizonte negativo para 2030. 

En julio del año pasado, la compañía amplió su objetivo de lograr un suministro de energía 100% renovable para 2025, comprometiéndose a mantener el 100% del consumo de electricidad el 100% del tiempo, apoyándose en compras de energía sin carbono. En los últimos 12 meses, Microsoft ha firmado nuevos acuerdos de compra de energía renovable para aproximadamente 5,8 gigavatios en 10 países de todo el mundo, incluido España, con más de 35 acuerdos individuales. Según Bloomberg NEF, Microsoft es el mayor comprador corporativo de energía renovable en 2021.

Microsoft persigue reducir el uso de agua en las operaciones del centro de datos en un 95% para 2024 y ser positivos en agua para 2030

También ha creado los Microsoft Circular Centers para extender el ciclo de vida de los servidores y reutilizarlos, reduciendo así los residuos. En 2020, sus principales proveedores redujeron la huella de carbono colectiva en 21 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente y, durante el próximo año, extenderán este modelo a todos sus activos de computación en la nube para conseguir una reutilización de los equipamientos electrónicos del 90%. Así, los principales proveedores de Microsoft ya han disminuido su huella colectiva en 23,2 millones de toneladas métricas de equivalentes de dióxido de carbono (CO2e) y han ahorrado un total de 1.470 millones de dólares, según el último ciclo de informes del Carbon Disclosure Project (CDP).

Por otra parte, Microsoft va a implantar en Suecia una solución desarrollada junto con la compañía de energética sueca Vattenfall para monitorizar el consumo energético por hora y garantizar el uso de energía 100% renovable las 24 horas, 7 días a la semana. 

Próximos objetivos

Microsoft persigue reducir el uso de agua en las operaciones del centro de datos en un 95% para 2024 y ser positivos en agua para 2030 eliminando el uso de agua para la refrigeración de los centros de datos en regiones como Ámsterdam, Dublín, Virginia o Chicago, y reduciendo su utilización en zonas desérticas hasta en un 60%. Para conseguirlo, Microsoft ha sido el primer proveedor cloud que ha utilizado la refrigeración por inmersión líquida de dos fases en un entorno de producción. Además, se está estudiando su aplicación en escenarios de overclocking. Además, el uso de esta técnica de refrigeración puede aumentar la vida útil de los chips en un 20%, lo cual contribuye a un mejor aprovechamiento del hardware.

Asimismo, Microsoft ha estado evaluando el comportamiento del ecosistema en 12 regiones de centros de datos en términos de cantidad y calidad del agua, aire, carbono, clima o biodiversidad. El propósito es renovar y revitalizar el área circundante para proporcionar un valor regenerativo a la comunidad local y el medioambiente. Los resultados de esta investigación ya están ayudando a configurar uno de sus primeros proyectos en el norte de Holanda.

Por su parte, el carbono asociado a los materiales y procesos de construcción de los centros de datos representa al menos el 11% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero a lo largo de todo el ciclo de vida de un edificio o infraestructura, según los últimos datos de la Alianza Global para Edificios y Construcción. Microsoft planea construir entre 50 y 100 nuevos centros de datos cada año y, gracias a la calculadora EC3 desarrollada por Building Transparency, estima que puede reducir el carbono incorporado en el hormigón y el acero utilizados en un 30-60%. Internamente, el Proyecto Zerix avanza en la investigación de plásticos biodegradables, placas de circuito impreso sostenibles y biohormigón para abordar todas las etapas del ciclo de vida de los centros de datos.

La nube para ayudar a las empresas a alcanzar las cero emisiones netas

Para avanzar en el objetivo Net Zero (cero emisiones netas), Microsoft no solo está realizando fuertes inversiones en I+D para sus infraestructuras cloud y compartiendo su experiencia en este campo, sino que también quiere ayudar a las organizaciones a registrar, informar y reducir de manera más efectiva sus emisiones de carbono. Para ello, ha lanzado Microsoft Cloud for Sustainability, una nube especializada que ofrece a las organizaciones la capacidad de acceder a un conjunto de conocimientos completos, integrados y automatizados para acelerar cada etapa de su camino hacia la sostenibilidad.

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