Salud 3.0 o la telemedicina más allá del vídeo

Camilla Bonanni, de Tech Data EMEA.
Camilla Bonanni, de Tech Data EMEA.

Por Camilla Bonanni, responsable de desarrollo de negocio de soluciones de Data & IoT para Retail y Sanidad de Tech Data EMEA

 

La crisis post pandémica que ha impactado a Europa en el 2020 ha producido un gran número de consecuencias sociales y la manifestación de nuevas exigencias, que se pueden resumir en tres macro-áreas principales: el distanciamiento social como base de todas las interacciones sociales, el reforzamiento en trabajos de desinfección de todos los espacios públicos y el proceso de hacer remotas muchas de las interacciones sociales, como ocurre con la relación doctor-paciente. 

Así como el shopping, el trabajo, la diversión y muchas otras actividades se han traslado a una dimensión cada vez más online, en la asistencia sanitaria también se ha producido un antes y un después tras la situación acontecida por la pandemia, provocando un vuelco importante en la digitalización de actividades de éste ámbito, como es la consulta médica.

El "antes": a nivel asistencial, lo no presencial era visto como un alejamiento del paciente y como una reducción de costes en detrimento de la calidad. El "después": la medicina toma conciencia de la necesidad de un cambio radical. El circuito asistencial se reconfigura, las salas de espera se rediseñan y el personal sanitario debe protegerse de los focos de contagios. Todo ello con un significativo aumento de costes en infraestructuras, disminución de la productividad y entrada de nuevos protocolos.

A raíz de la crisis de la Covid-19 y decretado el estado de alarma, evidenciamos que en mayo de 2020 el uso de la telemedicina en España aumentó un 153%. La mayoría de estas consultas fueron relacionadas con el coronavirus, pero también empezaron a expandirse a otras áreas como la pediatría, ginecología, dermatología o psicología (fuente: Consalud, 2020).

"En mayo de 2020 el uso de la telemedicina en España aumentó un 153%. Con muchas consultas relacionadas con el coronavirus, pero con otras de pediatría, ginecología o psicología, entre otras ramas"

Realizar una consulta médica de forma remota conlleva muchas ventajas, tales como controlar la capacidad de aforo de salas de esperas en triajes y entornos hospitalarios; y evitar desplazamientos de pacientes afectados con sintomatología invalidante, aunque no crítica, a centros físicos, reduciendo así el riesgo de contagiar a otros pacientes. Además de mejorar la operatividad del propio personal clínico, la cual se ve aliviada, acelerada y potenciada, reduciendo al mismo tiempo costes operativos.  

La popularidad de esta forma de consulta, sin embargo, ha generado también una equivocación muy frecuente sobre este tipo de soluciones. Y es la de posicionar la telemedicina como una simple tipología más de videollamada. En realidad la telemedicina es evidentemente algo mucho más complejo que incorporar aspectos de videoconferencia, por lo que no se debe y no se puede reducir sólo a este elemento. 

Las tecnologías de IoT y la conectividad marcan realmente la diferencia entre una tele consulta y una simple videollamada. Por ejemplo, permiten tener la posibilidad de medir remotamente, de forma exacta y en tiempo real, los signos vitales de un paciente. Esta telemetría se trasladada desde un sensor a un dispositivo móvil vía BLE y ésta se comparte después por vía celular, permitiendo al doctor analizar desde su espacio de consultas las condiciones bio-físicas del paciente para generar un diagnóstico, además de poder registrar estos datos en fichas digitales que formarán parte del cuadro clínico del paciente. 

"Las tecnologías de IoT y la conectividad marcan realmente la diferencia entre una tele consulta y una simple videollamada"

La estandarización de la entrevista contextual médico-paciente mediante formularios inteligentes, configurables y basados en entornos cloud securizados, conocidos como “careflows”, contribuye también a digitalizar el aspecto de la anamnesis, optimizándola y detallándola con precisión según la especialidad médica del doctor. Los datos recogidos a través de careflows son protegidos conforme a las normativas aplicables  (como HIPAA en Estados Unidos y GDPR en Europa), lo que no solo permite tener una monitorización más  precisa del paciente, sino también un acceso más ágil a la información del mismo entre especialistas. Si además lo extrapolamos a un análisis más amplio, también nos da la posibilidad de obtener una fotografía del estado de salud de un colectivo concreto, como podrían ser los pacientes de una clínica, los pacientes de una región urbana o los pacientes de áreas más extensas. 

Esta escalabilidad del dato clínico, en tiempo real, desde la dimensión privada y personal del paciente individual hasta la dimensión macroscópica de una región, permite extrapolar datos con los que generar informes más precisos de población de alta relevancia institucional para entidades que operan tanto dentro del sector administrativo y regulatorio de la sanidad, como mutuas, universidades y entes de investigación gubernamental. 

Para podernos beneficiar de las grandes ventajas y la rentabilidad de la telemedicina de forma estructurada y escalable, está claro que el reto al que muchas empresas clínicas deben enfrentarse es el de la migración de datos desde su servidores on-prem hacia infraestructuras encriptadas en la nube. 

La migración de datos a menudo conlleva preocupaciones de seguridad, privacidad y de integración, pero es realmente este tipo de infraestructuras la clave que permitirá a estas organizaciones sacar provecho de un flujo constante de los datos, como, por ejemplo, la posibilidad de utilizar servicios algorítmicos que habiliten nuevas funciones y capacidades en la práctica médica. 

Nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial aplicada a datos clínicos coleccionados en “streaming” a través de la telemedicina, nos permiten por ejemplo prever y solucionar circunstancias de crisis cardiacas fatalesantes que las mismas se manifiesten en pacientes hospitalizados o aplicarla para identificar áreas de particular riesgo infeccioso que requieran de rutinas de desinfección extraordinarias. 

"La inteligencia artificial aplicada a datos clínicos no permite, por ejemplo, prever y solucionar circunstancias de crisis cardiacas fatales antes que las mismas se manifiesten"

Niveles adjuntivos de inteligencia artificial permiten además medir y estimar el rendimiento de procesos operativos de entornos clínicos, identificando “bottlenecks” a nivel de costes, recursos, personal y otros factores que impactan sobre la eficiencia, e indirectamente sobre el bienestar y la experiencia del paciente. 

El caso de WiCis Health 3.0

En conclusión, la telemedicina es una práctica que, junto a otras, confluye en la transformación digital de los datos y puede enriquecerse a través de su integración con otros “data-points”. Su mercado está todavía en plena expansión y ofrece grandes oportunidades tanto a integradores IT y fabricantes, como operadores del sector telco, los cuales aportan elementos instrumentales, a nivel de conectividad celular, necesarios para permitir una gestión remota eficiente del paciente. Para ello es importante contar con partners especializados en Salud 3.0, como es el caso de WiCis Health 3.0.

WiCis Health 3.0, empresa tecnológica con una larga experiencia en la gestión sanitaria, nos ofrece una solución de telemedicina fundada por un doctor (L. Montejo), pensada y diseñada para cubrir todas las necesidades de los profesionales de la salud. Su plataforma Health 3.0 nos permite desde un único punto llevar a cabo una gestión integral de pacientes (agenda de citas, historial médico, pagos o sistemas de aviso automatizados), realizar videoconferencias, monitorización de signos vitales a distancia en vivo con precisión hospitalaria y geolocalización e integración al historial médico del paciente.

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