IoT para ciudades sostenibles: El gran desafío de las megalópolis

El Internet de las cosas (IoT) es uno de los componentes clave de la infraestructura de TIC de las ciudades inteligentes para impulsar el desarrollo urbano emergente debido a su gran potencial para promover la sostenibilidad ambiental. El IoT está asociado con el análisis de big data que claramente está penetrando en muchos dominios urbanos para optimizar la eficiencia energética y mitigar la contaminación. Esto se consigue, principalmente, mediante una utilización eficaz de los recursos naturales, la gestión inteligente de infraestructuras e instalaciones y la mejora de la prestación de servicios en apoyo del medio ambiente.

Implementación real

Los dispositivos con sensores se han implantado en algunas ciudades para monitorear el impacto ambiental recopilando detalles sobre alcantarillas, calidad del aire y basura. Recientemente, la contaminación del aire ha supuesto un gran problema en ciudades como Londres, París, Roma o Madrid.

Para abordar los problemas de contaminación en las grandes ciudades, compañías como Smarter Technologies, partner de Tech Data,  cuentan con herramientas como Orion Data Network, una red de seguimiento y monitoreo en tiempo real, de bajo consumo y largo alcance que se utiliza a nivel mundial. Mediante un conjunto de sensores, tags y enlaces inteligentes, el sistema Orion envía actualizaciones automáticas en tiempo real a su panel de administración personalizado. De esta forma, entrega información local dinámica a las partes interesadas para mejorar las condiciones ambientales y cumplir con las regulaciones gubernamentales.

Por otra parte, muchas urbes están recurriendo a los llamados Air Quality Eggs (AQE), unos dispositivos de IoT de código abierto que recopilan datos aportados por los ciudadanos sobre la calidad del aire. Cada vez se encuentran más AQE en América, Europa Occidental y Asia Oriental, y estos pueden ser clave en los países más desarrollados donde a menudo existe un crecimiento de la población urbana más rápido y, por lo tanto, unas tasas de contaminación más altas.

Además de la contaminación del aire, los programas de residuos y reciclaje suelen suponer otro reto en las grandes ciudades. BigBelly es un receptáculo y compactador de basura IoT que funciona con energía solar y que alerta a los equipos de saneamiento cuando está lleno. Al utilizar este dispositivo, la Universidad de Boston ha reducido su recogida de basura de 14 a 1,6 veces por semana de media. Como resultado, el programa ahorra tiempo y energía, ya que los recolectores utilizan menos bolsas de basura y producen menos CO2 en cada recolección.

En las ciudades afectadas por condiciones climáticas extremas y aquellas que dependen de puentes y enlaces viales cruciales para el transporte y las conexiones con otras regiones, el mantenimiento de la infraestructura debe ser monitoreado cuidadosamente para garantizar la movilidad de las personas y mercancías. Para ello, existen sensores IoT que se colocan en los puentes que sirven como arterias principales de las ciudades y que recopilan datos como vibración, presión, humedad y temperatura y, por lo tanto, pueden generar alertas tempranas de daños, lo que ahorra no solo una posible catástrofe, sino también dinero para los gobiernos locales. Luego, los datos del sensor se envían a través de una red inalámbrica a un servidor para su procesamiento y análisis. Esta información permite a los equipos de carreteras priorizar el mantenimiento durante condiciones climáticas adversas, que son responsables de casi una cuarta parte de los accidentes automovilísticos.

Administración de recursos

Las tecnologías conectadas también están ayudando a aumentar la conciencia y la visibilidad del uso individual de energía y recursos. La lectura automática de medidores o AMR de Smarter Technologies recopilan datos de manera automática sobre el estado y el uso del agua, pero también sobre el consumo de gas y energía. Esta información se transmite a una base de datos central donde se puede difundir de innumerables formas. Gracias a la recopilación de datos en tiempo real las empresas, públicas y privadas, pueden diagnosticar y solucionar problemas sin esperar al ciclo de facturación de 30 días y aprovechar el poder de los datos a través del análisis y la estrategia.

Otro ejemplo de IoT en acción se encuentra en la ciudad de Londres, donde el ayuntamiento ha implementado una estrategia de iluminación urbana inteligente para mejorar el uso de energía y ayudar a abordar la contaminación lumínica en Square Mile. La iluminación nocturna artificial está contribuyendo a un aumento global de la contaminación lumínica, la cual tiene un efecto adverso sobre la salud humana y los ritmos del sueño. La estrategia de iluminación llevada a cabo en Londres tiene como objetivo instalar iluminación LED y colores de luz rentables durante diferentes momentos de la noche para equilibrar la oscuridad con la iluminación de las calles.

Los diferentes proyectos y dispositivos de IoT descritos son en realidad solo la punta del iceberg, y el potencial de las tecnologías conectadas es enorme.

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